Keyboard shortcuts

Press ← or → to navigate between chapters

Press ? to show this help

Press Esc to hide this help

全部原注:西班牙语底本

1 Declaración a D. Trombadori (Dits et écrits, t. IV, París, Gallimard, 1994, p. 93).

2 Ver Mayette Viltard, “Foucault-Lacan: la leçon des Ménines”, L’Unebévue, nº 12, París, EPEL, primavera de 1999 [en español en Litoral, nº 28, Córdoba, Edelp, Octubre de 1999].

3 Michel Foucault, “Qu’est-ce qu’un auteur?”. Primero publicada en el Bulletin de la Société française de philosophie (año 63, nº 3, julio-septiembre de 1969), esta conferencia fue reeditada en Littoral, nº 9, Toulouse, Érès, junio de 1983 [en español en Litoral nº 25/26, Edelp, Córdoba, Mayo de 1988], luego en Dits et écrits, t. I, París, Gallimard, 1994, p. 789-821, [en esp., Obras esenciales, V.I, España, Paidós, p. 329-360].

4 Michel Foucault, L’Hermenéutique du sujet, cours au Collège de France. 1981-1982, París, “Hautes études”, Gallimard, Seuil, 2001, p. 30-31. Edición establecida bajo la dirección de François Ewald y Alessandro Fontana por Frédéric Gros. [En español: La Hermenéutica del sujeto, México, F.C.E., 2002, p. 43. En adelante HS].

star1 El verbo en francés es se rendre, usado en el sentido de “acudir; aceptar”, pero que también significa “rendirse; entregarse; capitular”, de ahí el juego de palabras en el original que en la traducción se intenta mantener [T.].

5 No hay una sola referencia a La hermenéutica del sujeto en las diversas contribuciones reunidas en Le Bloc-notes de la psychanalyse, n° 19 (Ginebra, Georg Éditeur, 2004-2005), aun cuando se titula “Espiritualidad”. Tampoco se menciona en la revista Topique, n° 85 (París, L’Esprit du temps, 2004), que se titula “Las espiritualidades”. Ninguno de los colaboradores de esas dos revistas, conocidos como psicoanalistas, se pregunta si el psicoanálisis a su vez sería una figura de la espiritualidad. Se abocan o bien a comentar a Freud, o bien a considerar la espiritualidad como uno de los posibles objetos de los que trataría el psicoanálisis. Solamente un filósofo, Claude Raphaël Samama, en Le Bloc-notes de la psychanalyse, califica a Freud de “profeta” y se aventura más allá.

6 Michel Foucault, Le Pouvoir psychiatrique, cours au Collège de France 1973-1974, París, “Hautes études”, Gallimard, Éd. du Seuil, 2003. Edición establecida bajo la dirección de François Ewald y Alessandro Fontana por Jacques Lagrange [en esp., El poder psiquiátrico, curso en el Collège de France 73-74, FCE, Argentina, 2005, en adelante PP].

7 M. Foucault, Les Anormaux, cours au Collège de France 1974-1975, París, “Hautes études”, Gallimard, Éd. du Seuil, 1999. Edición establecida bajo la dirección de François Ewald y Alessandro Fontana por Valerio Marchetti y Antonella Salomoni [en esp., Los anormales, México, FCE, 2004, en adelante LA).

8 M. Foucault, “Le souci de la vérité” (mayo de 1984), en Dits et écrits, t. IV, n° 350, [en esp., “El cuidado de la verdad”, Obras esenciales, t. III, Barcelona, Paidós, p. 369-380].

9 M. Foucault, HS, p. 246 (curso del 17 de febrero de 1982).

10 Judith Revel, Michel Foucault, Expériences de la pensée, París, Bordas, 2005; Mathieu Potte-Bonneville, Michel Foucault, l’inquiétude de l’histoire, París, PUF, 2004.

11 Pierre Hadot, “Réflexions sur la notion de ‘culture de soi’”, en Michel Foucault philosophe, París, Éd. du Seuil, 1989. Arnold Davidson, “Ethics and Ascetics: Foucault, the History of Ethics in Ancient Thought”, en Jan Goldstein (ed.), Foucault and the Writing of History, Oxford, Basil Blackwell, 1994, p. 63-80.

12 Cf. Jean-Claude Milner, Le Juif de savoir, París, Grasset, 2006, p. 214-217.

13 Cf. Pierre-Henri Castel, “Dissidence et consensus: l’unité de la psychanalyse vue de New York”, Quid pro quo, París, EPEL, 2006.

14 L’Émergence de la sexualité, París, Albin Michel, 2005, [en esp., La aparición de la sexualidad, Barcelona, Alpha Decay, 2004].

15 M. Foucault, PP, p. 202.

16 M. Foucault, PP, p. 221-222.

17 M. Foucault, PP, p. 225. ¿Qué sucede con el psicoanalista en este punto? Su posición se caracteriza por el hecho de que no dispone de ninguno de los medios por los cuales el psiquiatra, en los límites de su acción, ejerce su super-poder: ni los brazos fornidos de los enfermeros, ni camisa de fuerza química, ni pieza de aislamiento, ni amenazas o chantajes son admisibles. ¿Y entonces? Precisamente, despojado, su intervención podrá emplear su debilidad real como una palanca. Foucaultianamente hablando, se trata de un sub-poder, que remite a la regla del juego lacaniano según la cual el psicoanalista dispone de un poder, a veces otorgado por el analizante, pero un poder que precisamente no ejerce.

18 Ibíd., p. 226.

19 Sigmund Freud, Karl Abraham, Correspondance complète, París, Gallimard, 2006, p. 22 [en esp., Correspondencia, Barcelona, Gedisa, 1979. Colección dirigida por O. Masotta, traducción de R. Alcalde].

20 M. Foucault, HS, p. 111.

21 Léase su intervención en Tours, publicada en Psypropos, julio de 1993. La comento más ampliamente en “Intolérable ‘Tu es ceci’”, L’Unebévue, n° 8/9, París, EPEL, primavera-verano de 1997, p. 127-129, [en esp., “Intolerable ‘Tu eres esto’”, Litoral 25/25, Córdoba, Edelp, 1998].

22 M. Foucault, HS, op. cit., p. 17.

23 Ibid., p. 25-26.

24 Georges Canguilhem, “Qu’est-ce que la psychologie?”, conferencia pronunciada el 18 de diciembre de 1958 en el Collège de philosophie en París y publicada en la Revue de métaphysique et de morale, n° 1, París, 1958. El artículo puede bajarse de http://www.psychanalyse.lu/articles/CanguilhemPsychologie.htm. Fue reeditado en 1966 en el número de los Cahiers pour l’analyse que se titula a su vez, citando a Canguilhem, “Qu’est-ce que la psychologie?” Por su parte, Canguilhem volvería sobre el tema, con la misma virulencia, más de veinte años después: véase “Le cerveau et la pensée”, texto dactilografiado, curso público del MURS del 20 de febrero de 1980, recogido en Prospective et santé, 14, 1980. | “El cerebro y el pensamiento”, Revista colombiana de psicología, N° 5/6, U.N. de Bogotá y en http://www.oficinavirtual1.com.ar/biblioteca/cerebroypensamiento.htm.] Al citar a Canguilhem, Lacan participará en esa gresca: véase “La ciencia y la verdad”, Escritos 2, México, Siglo XXI, p. 839.

25 Aunque no dejamos de señalar el notable trabajo de Louis Beirnaert que se advierte particularmente en la obra Aux frontières de l’acte analytique. La Bible, saint Ignace et Lacan (París, Éd. du Seuil, 1987). Los ejercicios espirituales elaborados por San Ignacio de Loyola, cuya lógica despliega Beirnaert, no apuntan a confortar una espiritualidad que pudiera suponerse etérea sino más bien, en consonancia con la experiencia fundadora de Ignacio de Loyola, a “la decisión referida a lo que hay que hacer y a lo que se hará” (p. 203); vale decir que ponen en juego el sujeto de la certeza. Se podrá confrontar, con una gran felicidad de lectura, el análisis del texto latino de la regla ignaciana del obrar (p. 219-227). Como síntoma de una época en que no estaba clara la relación del psicoanálisis con la espiritualidad, la obra fue publicada por el editor de los Escritos de Lacan, en el formato de los Escritos y con una tapa que también se le asemeja, pero no en la colección “El campo freudiano”, dirigida por Jacques Lacan, aun cuando su autor era miembro de la Escuela freudiana.

26 Psychologia empirica (1732), Psychologia rationalis (1734). Un apasionante y erudito estudio reciente rectifica el prejuicio histórico ligado al nombre de Wolff: si bien se institucionaliza más tarde, en el siglo XIX, fue sin embargo ya en el siglo XVI cuando nació la psicología (Paul Mengal, La Naissance de la psychologie, París, L’Harmattan, 2005).

star2 En el original, chez soi (“en casa”, con el sentido general que algo bárbaramente se expresaría como “en lo de uno”), donde también resuena le souci de soi, frase foucaultiana que se ha traducido como “el cuidado de sí” y que aquí en ocasiones, para no forzar tanto el español hacia el galicismo, traducimos como “cuidado de uno mismo” o “cuidado de sí mismo” [T.].

27 M. Foucault, HS, p. 102.

28 Séneca, Cartas a Lucilio, carta 52. Foucault señala (ibid., p. 134): “Está la expresión: porrigere manum, está la expresión: oportet educat. Disculpen un poco de gramática: educat, por supuesto, es un imperativo. Por lo tanto no es educare, sino educere: tender la mano, sacar de allí, conducir fuera de allí.”

29 Otra realización de ese esquema son los ejercicios espirituales tal como Ignacio de Loyola se los proponía a sus compañeros. Se trataba, según señala Beirnaert (Aux frontières de l’acte analytique, op. cit., p. 234), de una invitación a recorrer el mismo camino que él había hecho.

30 M. Foucault, HS, p. 373.

31 Ernst Falzeder, “Filiations psychanalytiques: la psychanalyse prend effet”, en André Haynal, La psychanalyse: cent ans déjà, Ginebra, Georg, 1996, p. 254-289. Le agradezco esta cita a Manuel Hernández García.

32 Jacques Lacan, Les Quatre concepts fondamentaux de la psychanalyse, sesión del 10 de junio de 1964, La Lettre lacanienne, septiembre de 2005, p. 15. ¿Debemos entender que la relación analítica puede ser entablada por sus pacientes con otros aparte de él? Tendríamos entonces la otra cara de la leyenda: todo psicoanalizante sería paciente de Freud. Conrad Stein problematiza la cuestión de otra manera con su concepto de “psicoanalista de elección”.

33 M. Foucault, HS, p. 143.

34 Ibid., p. 142. El último seminario de Foucault, “Discourse and Truth”, dictado en la universidad de Berkeley entre el 10 de octubre y el 30 de noviembre de 1983, se refiere a la parrhesía. Existe una versión inglesa titulada “Fearless Speech”, editada por Joseph Pearson (Semiotext(e), Los Ángeles, Foreign Agents, 2001), accesible, aunque sin las notas, en el IMEC o bien en el sitio http://foucault.info/documents/parrhesia. También circula una versión en español (“Coraje y verdad”), otra en alemán (Parrhesia), pero ninguna traducción en francés, que yo sepa (la edición completa del seminario en español se titula Discurso y verdad en la antigua Grecia, Buenos Aires, Paidós, 2004]. Foucault introduce la problemática de la parrhesía (free speech, hablar franco, Freimütigkeit) mediante una observación etimológica: formado con pan (todo) y rhema (lo que se dice), la parrhesía es decirlo todo. Lo que indicaría que la regla freudiana de la asociación libre se remonta a… Eurípides. El editor estadounidense eligió poner como epígrafe de las seis conferencias una frase extraída de la conclusión donde a un psicoanalista no le costará reconocer la cuestión misma de su práctica: “My intention was not to deal with the problem of truth, but with the problem of truth-teller or truth-telling as an activity. By this I mean that, for me, it was not a question of analyzing the internal or external criteria that would enable the Greeks and Romans, or anyone else, to recognize whether a statement or proposition is true or not. At issue for me was rather the attempt to consider truth-telling as a specific activity, or as a role.” [La citada edición en español traduce: “Mi intención no era tratar el problema de la verdad, sino el problema de quien dice la verdad o del decir la verdad como actividad. Quiero decir con esto que, para mí, no se trataba de analizar los criterios internos o externos que podrían permitir a los griegos y a los romanos, o a cualquier otro, reconocer si una afirmación o una proposición es verdadera o no. Mi objetivo era más bien el intento de considerar el decir la verdad como una actividad específica, o como un papel.”]

35 M. Foucault, HS, p. 139.

36 Casos en que aparece “otro” y “Otro”: p. 59, 68, 123, 129, 158, 362, 379.

37 M. Foucault, HS, p. 361.

38 Ibid., p. 184, donde destaco los siguientes elementos: “Salvarse a sí mismo” de ningún modo puede reducirse a la dramaticidad de un acontecimiento. Un alma que se salva está convenientemente armada. “Salvarse a sí mismo”, escapar de la dominación, de la esclavitud; mantenerse en un estado que nada podrá alterar. La salvación no remite a otra cosa que a la vida misma. No hay referencia a la muerte, ni a otro mundo. Hacerse inaccesible a las desgracias.

39 M. Foucault, HS, p. 131.

40 Ibid., p. 442

41 Hay una acentuación diferente en Séneca: “El futuro nos apresa con la esperanza, el pasado nos apresa con el recuerdo.” La memoria nos permite una soberanía efectiva sobre nosotros mismos (ibid., p. 445).

42 Ibid., p. 441.

43 Michel de Montaigne, Les Essais, Arléa, 2002, libro III, cap. 12.

44 M. Foucault, HS, p. 192.

45 Ibid., p. 175.

46 Pensemos en Breton: “El psicoanálisis, más allá de toda expectativa, ha logrado cargar de sentido inteligible esa clase de improvisaciones que hasta entonces estábamos acostumbrados perfectamente a considerar como gratuitas, y les ha conferido, más allá de toda apreciación estética, un valor de documento humano muy fructífero” (“Le message automatique”, Le Minotaure, n° 3-4, diciembre de 1933, recogido en Le Point du jour).

47 M. Foucault, HS, p. 283-284.

48 M. Foucault, HS, p. 189-190: el resumen foucaultiano de la historia de la filosofía sin embargo tiene más matices de lo que dan a entender estas líneas. Desde su primera clase (6 de enero de 1982), Foucault había aclarado que ese corte no se había hecho de manera definitiva. Aparecen entonces los nombres de Spinoza (reforma del entendimiento), Hegel, Schelling, Schopenhauer, Nietzsche, “el Husserl de la Krisis”, Heidegger (ibid., p. 42).

49 M. Foucault, HS, p. 292.

50 Ibid., p. 293. El psicoanálisis diría: excepto el deseo.

51 Ibid., p. 268.

52 Ibid., p. 283.

53 Ibid., p. 283.

54 Véase la clase del 3 de marzo de 1982.

55 M. Foucault, HS, p. 189-190.

56 Jean-Luc Marion, Le Phénomène érotique, París, Grasset, 2003 [ed. en esp., El fenómeno erótico, Buenos Aires, Ediciones Literales/El cuenco de plata, 2005].

57 M. Foucault, HS, p. 33.

58 Ibid., p. 34.

59 Jacques Lacan, Los escritos técnicos de Freud, Barcelona, Paidós, 1981, p. 393.

60 Jacques Lacan, Los escritos técnicos de Freud, op. cit., p. 394.

61 Ibid., p. 402.

62 Jacques Lacan, “Excursus”, intervención durante una reunión de la Scuola freudiana en Milán el 4 de febrero de 1973. Poco después, ese ser se convertirá en “parêtre” [de paraître: “parecer” y être: “ser”], un problema que ahora me abstendré de tratar.

63 J. Lacan, Le Transfert…, versión Stécriture, sesión del 30 de noviembre de 1960.

64 M. Foucault, HS, p. 43.

65 M. Foucault, HS, p. 188-189. En el capítulo II, discutiremos la disparidad de las figuras de la espiritualidad en Lacan y en Heidegger.

66 M. Foucault, HS, p. 43-44.

67 M. Foucault, DE, t. IV, p. 204.

68 M. Foucault, DE, t. IV, p. 205.

69 París, PUF, 2002.

70 J.-C. Milner, Le Juif de savoir, op. cit.

71 Sin esa polarización en lo cualquiera, no hay nosografía. No se puede hablar en términos generales del neurótico, el perverso, el psicótico sino porque se trata del neurótico cualquiera, el perverso cualquiera, el psicótico cualquiera. Aunque usara esos términos, Lacan sabrá tomar distancias de ello (véase Jean Allouch, “Perturbación en pernepsi”, Litoral, n° 26, Toulouse, Érès, nov. 1988 [en esp., “Perturbaciones en pernepsi”, Litoral N° 15, Córdoba, Edelp, 1993)) — una distancia inscripta en su “Proposición de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la escuela”, también llamada proposición sobre el pase, donde el cualquiera es localizado como un significante del cual el cierre de su análisis despoja al analizante. Lo que en efecto se imponía, en tanto que ese cualquiera puede encantar. Vemos así, aquí y allá, a analizantes que se piensan a sí mismos y se expresan en los términos del saber analítico. Ese extravío es llevado al colmo cuando lo que se dice es presentado como si diera lugar a un pase. Al formular que para el saber moderno “el texto no es un objeto sino una ocasión” (op. cit., p. 83), precisando que para ese saber se trata de remontarse de los textos a las realidades (p. 85-87, donde se menciona a Freud), Milner explica exactamente el forzamiento que entonces se efectuó. Sin embargo, se advertirá que solamente en tanto que productor de un saber, y en efecto de una modalidad del “saber absoluto” que define Milner, Freud puede ser identificado como un “judío de saber”; en cambio, no se deja subsumir bajo el concepto de “judío de saber” el Freud que muy tempranamente suscitó, mucho antes del último Moisés, numerosas transferencias y así produjo ampliamente su nombre propio como un nombre no cualquiera.

72 J.-C. Milner, Le Juif de savoir, op. cit., p. 122.

73 Ibid., p. 137.

74 David Halperin, San Foucault, trad. de Mariano Serrichio, Córdoba, Cuadernos de Litoral, 2000, p. 101-102. Reeditado por Ediciones literales / El cuenco de plata, Bs. As., 2007,

75 Jean Allouch, Le Sexe du maître, París, Exils, 2001 [ed. en esp. El sexo del amo. El erotismo desde Lacan, Córdoba, Ediciones Literales, 2001].

76 Michel Lucey, David Halperin, Leo Bersani, Conférences Litter, París, EPEL, 2006, p. 41-42.

77 M. Foucault, HS, p. 86.

78 Ibid., p. 376.

79 M. Foucault, HS, p. 379.

80 Ibid., p. 134.

81 Véase Mayette Viltard, “Foucault-Lacan: la leçon des Ménines”, L’Unebévue, nº 12, París, EPEL, primavera de 1999 [en esp., “Foucault, Lacan: la lección de las Meninas”, Litoral N° 28, Córdoba, Edelp, 1999].

82 M.Foucault, HS, p. 44.

83 Ibid., p. 87.

84 Ibid., p. 87.

85 En francés, sentir le soufre (literalmente “oler a azufre”), según el diccionario Robert, “se dice de escritos o afirmaciones poco ortodoxas, cuya libertad parece “diabólica” [T.].

86 Wladimir Granoff, Jean-Michel Rey, L’Occulte, objet de la pensée freudienne, París, PUF, 1983, p. 141.

87 Jacques Lacan, R. S. I., sesión del 15 de abril de 1975.

88 Pierre Soury, Chaînes et noeuds, 3 vol., París, Thomé et Léger éd., 1986.

89 Es cierto que algunos practican la topología lacaniana, pero de alguna manera por sí misma. Otros la aplican, pero como un saber que detentarían y que llegaría a permitir sin mayores dificultades dar cuenta de tal o cual caso. Se pierden entre esas dos maneras, sustrayéndose a ellas, el uso lacaniano de la topología (si es que podemos hablar al respecto en singular) y también por ende la razón de la apelación lacaniana a la topología. Por mi parte, creo que esa razón actualmente sigue siendo ignorada.

90 “La creencia en los espíritus, en los fantasmas y en los aparecidos […] a la que todos nosotros estuvimos apegados al menos en la infancia, no ha desaparecido en absoluto. Quien ha adquirido una mente fría y se ha vuelto incrédulo regresa por un instante a la creencia en los espíritus cuando la emoción y la alteración se encuentran en él” (Sigmund Freud, El delirio y los sueños en la Gradiva de Jensen, en Obras completas, Buenos Aires, Amorrortu, t. IX, p. 59-60).

91 Scilicet, n° 2/3, París, Éd. du Seuil, 1970, p. 65. Recogido en Autres écrits, París, Éd. du Seuil, 2001, p. 412-413. [En esp. Psicoanálisis, Radiofonía y Televisión, traducción de Oscar Masotta, Barcelona, Anagrama, 1977, p. 24].

94 Ibid., p. 22.

95 H. Guillemain, Diriger les consciences…, op. cit., p. 134.

96 L’Homme Moïse et la religion monothéiste, París, Gallimard, 1986, p. 58. [En esp., Moisés y la religión monoteísta, Bs.As. Amorrortu ed., OC T. XXIII. José L. Etcheverry, traductor de estas OC de Freud del alemán, no hace ninguna advertencia sobre este punto; sin embargo a las “Advertencias” a este texto le siguen las “Notas introductorias” firmadas por James Strachey, que dice: “La sección C de la parte II del tercer ensayo de esta obra, fue leída en nombre del autor por Anna Freud, el 2 de agosto de 1938, en el Congreso Psicoanalítico Internacional de París, y publicado luego por separado en Internationale Zeitschrift für Psychoanalyse-Imago, 24, n° 1-2 (1939), págs. 6-9, con el título “Der Fortschritt in der Geistigkeit” (“El progreso de la espiritualidad”), p. 3. NE]

97 Moisés y la religión …, op. Cit., p. 110-111.

98 Ibid., p. 112.

99 Guy Lardreau, Discours philosophique et discours spirituel. Autour de la philosophie spirituelle de Philoxène de Mabboug, París, Éd. du Seuil, 1985, p. 140 (itálicas del autor).

100 M. Foucault, HS, p. 33.

101 Frédéric Gros, “Situation du cours”, en M. Foucault, HS, p. 502-503, n. 21.

102 Mayette Viltard, “Parler aux murs. Remarques sur la matérialité du signe”, L’Unebévue, n° 5, 1994, al igual que “Devenir de la couleur des morts. Propos sur le corps du symbolique”, L’Unebévue, n° 6, 1995. [ “Hablar a los muros. Observaciones sobre la materialidad del signo”, Litoral n° 18/19, Córdoba, Edelp, 1995, y “Devenir del color de los muertos. Declaración acerca del cuerpo simbólico”, Litoral n° 22, 1996].

103 Jacques Lacan, “Psychologie et esthétique”, en Recherches philosophiques, 1935, n° 4, p. 424-431. Recogido en “Pas tout Lacan”, p. 109.

104 Ibid., p. 112.

105 Carta de Jacques Lacan a Michael Balint, publicada en La Scission de 1953, París, Navarin, 1976, p. 119. [En esp., Escisión. Excomunión. Disolución, Bs. As., Manantial, 1987, p. 79].

108 Jacques Lacan, Problèmes cruciaux pour la psychanalyse, sesión del 27 de enero de 1965, versión AFI, donde también leemos: “[…] es concebible, incluso es esencial que en alguna parte, en un círculo, las cosas sean sometidas a la prueba de una acción donde cada uno participe, que de allí parta, irradie lo que seguiré persiguiendo frente a todos en mi discurso.” Y cinco líneas más abajo: “Quiero aquí a personas que estén interesadas en su acción en lo que implica el cambio esencial de la motivación ética y subjetiva que es, que introduce en nuestro mundo el análisis.” Si no fuera por los dichosos enredos de la transferencia, estaríamos aquí en el límite de la consigna: con mi enseñanza hagan un acto. De hecho, ¿será lo que yo estoy haciendo? Por cierto que no me corresponde juzgarlo.

109 S. Freud, Werke, XIV, p. 78-79. [En esp., “Presentación autobiográfica”, Bs. As., Amorrortu, 1979, p. 49].

110 J. Lacan, “Situación del psicoanálisis y formación del psicoanalista en 1956”, en Escritos, T. 1, México, Siglo XXI, 2001, p. 741

111 Jacques Lacan, “El psicoanálisis y su enseñanza”, Escritos, T. 1, p. 439.

112 Jean Allouch, Ça de Kant, cas de Sade, París, “Cahiers de l’Unebévue”, L’Unebévue éd., 2001 [ed. en esp. Faltar a la cita. “Kant con Sade” de Jacques Lacan, Erotología analítica III, Ediciones Literales, Córdoba, 2003].

113 Jacques Lacan, “Au-delà du principe de réalité”, L’Évolution psychiatrique, fascículo 3, 1936. Reeditado en Écrits, París, Éd. du Seuil, 1966. Pero no incluido (¿por qué?) en la edición de bolsillo de los Écrits. [En esp., “Más allá del principio de realidad”, Escritos, T. I, Bs. As., Siglo XXI, 1988]. En la reseña ya citada de la obra de Minkowski, leemos también: “Extraeremos de ellas [las confidencias de Minkowski] esta evocación a propósito de la última obra de Mignard (p. 143), “de una síntesis de su vida científica y de su vida espiritual —síntesis tan rara en nuestros días en que se ha adquirido el hábito de alzar una barrera infranqueable entre la supuesta objetividad de la ciencia y las necesidades espirituales de nuestra alma”.”

114 Así coincidiría en este punto con Freud, sobre el cual Janine Altounian, en su muy notable obra, escribió “en el artículo de divulgación sobre la hipnosis, Freud le da vía libre a ‘la revuelta interior contra el grillete del pensamiento científico’ (se trata del artículo “Tratamiento psíquico”, Psychische Behandlung (Seelenbehandlung)). L’Écriture de Freud, París, PUF, 2003, p. 144. [En esp., “Tratamiento psíquico” (Tratamiento del alma)”, Bs. As., Amorrortu, OC, T. I, p. 111].

star3 Traducción literal. En español la palabra “espíritu” es mucho menos usada que esprit en francés. La forma usual de traducir esta frase sería: “Diga lo que se le ocurra”. [T.]

115 Le debo esta referencia freudiana a Guy Le Gaufey.

116 André Bourguignon, Pierre Cotet, Jean Laplanche, François Robert, Traduire Freud, París, PUF, 1989, p. 53-54. Le debo esta referencia y los datos de esta discusión a Guy Le Gaufey.

None punto ese término resulta poco utilizado? Me parece que el español, más que el francés, ha tomado distancia con respecto al sentido primero, jurídico, del latín citare, “convocar ante la justicia”; en español, una cita es sencillamente un rendez-vous [“cita” en el sentido de “encuentro”] (para convocar ante la justicia el español dispone del término citatorio). Y la supresión del sentido de convocar es tal que los diccionarios que tengo no experimentan la menor necesidad de mencionar el sentido tauromáquico de citar: hacer venir al toro llamándolo. La última réplica de García Márquez juega con ese equívoco significante: yo lo cito, por ende lo llamo, por lo cual quiere encontrarse conmigo. Así, García Márquez expresaba pues cuál es mi relación con Jacques Lacan, a quien en efecto cito mucho, usando larga manu esas comillas que el primer número de Littoral ofrecía generosamente a sus lectores, quienes hasta ahora no han abusado de ellas. ¿A qué se temía? ¿Qué se teme? Que al citarlo lleguemos a tratarlo como un toro de corrida; ni más ni menos, se teme matarlo. Y por consiguiente, se abstienen de citarlo por estar demasiado habitados por el deseo inconsciente de matarlo. Pero eso es también tenerle muy poca confianza a su discurso.

119 Octavio Paz, La llama doble. Amor y erotismo, México, Seix Barral, 1993. La llama remite por supuesto a San Juan de la Cruz. Es el espíritu mismo en Heidegger (véase el notable comentario que hace al respecto Jacques Derrida en Heidegger et la question. De l’esprit et autres essais, París, Flammarion, 1990, p. 122 sq.). “La hidráulica freudiana”, como se la ha designado, ¿habrá terminado apagando esa llama?

123 Jacques Derrida, “De l’esprit. Heidegger et la question”. El segundo editor (Flammarion, 1990), ¿acaso temió una falta de interés por el espíritu e incluso un movimiento de retroceso ante el espíritu? Lo cierto es que encontramos en la tapa (que reproduzco aquí en la medida de lo posible) el título abiertamente trastocado: “HEIDEGGER ET LA QUESTION. De l’esprit et autres essais.” [“HEIDEGGER Y LA PREGUNTA. Sobre el espíritu y otros ensayos.”] Las mayúsculas de un centímetro, las minúsculas de tres milímetros.

124 Jacques Lacan, “Discours de clôture des journées sur les psychoses”, 21 y 22 de octubre de 1967, en Recherches, Enfance aliénée II, diciembre 1968. Recogido en “Pas tout Lacan”, p. 1069. [“Discurso de clausura de las jornadas sobre psicosis infantil”, Psicosis infantil, Bs.As., Nueva Visión].

126 Jacques Lacan, “Conférences à la faculté universitaire Saint-Louis, à Bruxelles, le 9 mars 1960”, Ese texto fue publicado en la primavera de 1986 en la revista de la Escuela belga de psicoanálisis, Psychoanalyse, n° 4, y reeditado (ligeramente modificado) en Jacques Lacan, Le Triomphe de la religion. Précédé de Discours aux catholiques, París, Éd. du Seuil, 2005, p. 37-38, [en esp., El triunfo de la religión. Precedido del discurso a los católicos, Bs. As., Paidós, 2005, p. 37-38]. Véase igualmente la sesión del seminario La ética del psicoanálisis del 10 de febrero de 1960, citada aquí en la versión AFI (a propósito de Freud): “Y nos dice que hay un verdadero progreso en la espiritualidad en el hecho de afirmar que el padre, o sea aquel del cual nunca se está seguro, y del cual también podemos decir que el reconocimiento de su acción implica toda una elaboración mental, toda una reflexión, el hecho de introducir como primordial la función del padre representa como tal una sublimación […] podemos motivar esa sublimación históricamente, si no precisamente mediante el mito al cual corresponde, aunque en ese momento la función del mito se vuelve completamente latente; quiero decir que ese mito no es en verdad otra cosa que aquello que se inscribe en la realidad espiritual más sensible de nuestro tiempo, o sea la muerte de Dios.” Estas afirmaciones serán retomadas casi tal cuales el 23 de marzo de 1960. Freud, según Lacan, considera los avances en la espiritualidad como otros tantos accesos a la realidad “como tal” —nada menos.

127 S, Freud, Moisés…, op. cit., p. 85.

128 Ibid., p. 170.

129 J. Lacan, “Conférences à la faculté universitaire Saint-Louis, à Bruxelles, le 9 mars 1960”, op. cit., p. 28, [en esp., p. 30].

130 Jacques Lacan, “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”, Escritos, Buenos Aires, Siglo, XXI, 1988, p. 551-552.

133 Rudolph Bell, L’Anorexie sainte. Jeûne et mysticisme du Moyen Âge à nos jours, París, PUF, 1994. Bell cita un extracto de las Leçons cliniques sur les maladies du système nerveux de Charcot que lleva la función psi hasta su caricatura: “Cuando vi que usted era el amo, tuve miedo, y a pesar de mi repugnancia, intenté comer y poco a poco se dio” (p. 11):

134 J. Lacan, “La dirección de la cura y los principios de su poder”, Escritos, op. cit., p. 605

star4 Como en otros casos, la expresión francesa podría traducirse menos literalmente: “un hombre de ingenio” [T.].

135 Epístola de San Pablo a los Corintios (2 Co 3, 6), cuyo comentario fue hecho por Agustín, en su tratado De spiritu et littera, en los siguientes términos: la Ley, que transforma al hombre desde el exterior, lo mata sin el don del Espíritu que lo transforma interiormente por el amor. Dicho versículo sirve de principio hermenéutico para distinguir el sentido literal del sentido espiritual de la escritura en general. La espiritualidad lacaniana juega con la distinción paulina de otro modo y sobre todo menos abruptamente. En “La instancia de la letra en el inconsciente”, leemos: “Por cierto, la letra mata, dicen, cuando el espíritu vivifica. No estamos en desacuerdo, tras haber celebrado aquí a una noble víctima del error de buscar el espíritu en la letra, pero también nos preguntamos cómo viviría el espíritu sin la letra.”

136 Jacques Lacan, Las formaciones del inconciente, Bs. As., Paidós, 1999, p. 22.

137 Jacques Lacan, “Conférence et débat du Collège de médecine à la Salpêtrière”, Cahiers du Collège de médecine, 1966.

138 Id., Las formaciones del inconsciente, op. cit., p. 458.

139 Seminario del 11 de marzo de 1959 (versión AFI): “Las posturas de Goethe y de Coleridge no son idénticas. Tienen sin embargo un gran parentesco que consiste en poner el acento en la forma espiritual del personaje de Hamlet”.

140 Un amor cortés que Lacan entiende como una “técnica espiritual” (un oxímoron en Heidegger pero de ningún modo en Lacan) y que relacionaba con el mismo ejercicio psicoanalítico. Se menciona, en efecto, en Las psicosis como “esa relación amorosa, en la medida en que lo era, lo que nos parece a nosotros cómico, ese sacrificio total de un ser al otro, perseguido sistemáticamente por la gente, claro, que tenía tiempo para hacer sólo eso, pero que seguramente tiene el carácter de una técnica espiritual, una técnica que tenía, como ustedes saben, sus modos y sus registros, que apenas entrevemos, dada la distancia a la que estamos de esas cosas, pero con ellas aun así se puede recuperar un determinado número de prácticas muy precisas, muy singulares además, que podrían interesarnos a nosotros analistas, incluyendo esa especie de ambigüedad, de sensualidad y de castidad, técnicamente sostenidas durante una especie, al parecer, de concubinato singular, sin relaciones, o por lo menos con relaciones diferidas, que constituían lo que sin duda fundaba en sus detalles la práctica del amor a la que estoy aludiendo” (sesión del 31 de mayo de 1956). Las psicosis, Bs. As., Paidós, p. 364.

star5 En el original, (dé)porter, que juega con el sentido de “deportar, exiliar, desterrar” y porter: “llevar, transportar” [T.].

141 Jacques Lacan, Escritos, T. 1, Buenos Aires, Siglo XXI, p. 253.

142 Una fórmula de esa distancia, entre otras: “Si el análisis es una operación que se efectúa con referencia a la ciencia y en tanto que fundada de una manera enteramente orientada por la existencia de esa ciencia, la cuestión de la verdad, esa interrogación, es llevada por el análisis a su grado máximo, al máximo de rigor precisamente, que corresponde al objetivo que es la ciencia a la cual interroga” (sesión del 30 de marzo de 1966 del seminario El objeto del psicoanálisis. Versión AFI).

143 El 23 de febrero de 1957, la Sociedad francesa de filosofía recibía a Jacques Lacan para que diera una conferencia sobre “El psicoanálisis y su enseñanza” (publicada en los Écrits, op., cit., p. 419-440). La presentación, el texto y la discusión fueron primero publicados en el Bulletin de la Société française de philosophie, p. 65-101, tomo XLIX, nº 2, abril-junio de 1957.

144 Jacques Lacan, Entrevista en L’Express del 31 de mayo de 1957.

145 J. Lacan, seminario La ética del psicoanálisis, sesión del 23 de marzo de 1960, versión AFI repaginada, p. 153,

146 Id., seminario La transferencia…, sesión del 22 de marzo de 1961, versión Stécriture, p. 194.

147 Acerca de la noción del goce en la experiencia espiritual de Ignacio de Loyola, Beirnaert señala (Aux frontières de l’acte analytique, La Bible, saint Ignace et Lacan, París, Éd. du Seuil, 1987, p. 230) que “nunca antes se había partido de tomar en cuenta el régimen del goce para discernir lo que es según Dios o según el demonio. La inversión por la cual el efecto de placer o de displacer de una serie de pensamientos cumple la función de criterio sobre lo que desea Dios, y no una doctrina codificada, es precisamente lo que promueve en el campo de lo que tradicionalmente se llama la espiritualidad cristiana”.

148 Jacques Derrida, Heidegger et la question, op. cit., p. 49. En la página 84, encontramos (casi) la misma cita (agenciada por Heidegger que se autocita), cuya discusión repercute también en la página 90 donde, finalmente, en cuestiones ciertamente graves, Derrida aboga en favor de lo cómico. ¿Pero acaso es posible convertir la risa, como nos invita a hacerlo, en un deber, reír por deber? Recordaremos además, situada en una nota y expuesta con cautela (p. 76), la declaración siguiente: “¿Dónde está lo peor? , ésta tal vez sea la pregunta del espíritu.” “Del espíritu”, título derrideano por lo tanto, y entonces la pregunta misma de Derrida, que por otro lado no desmentiría a quien titulara uno de sus seminarios …ou pire […o peor].

149 Véase aquí, capítulo I, nota 65.

150 J. Derrida, Heidegger et la question, op. cit., p. 81.

151 El término está en Freud, quien habla del “descubrimiento del alma (Seele) como principio espiritual (geistige) en el seno del individuo” (Moisés…, op. cit., p. 111).

152 La espiritualidad ignaciana tampoco descuida el lenguaje. Véase la presentación de la “loquela” que nos ofrece Louis Beirnaert, relacionando esa experiencia con el balbuceo infantil (Aux frontières de l’acte analytique, op. cit., p. 215-217).

154 Wystan Hugh Auden, “A la memoria de Sigmund Freud”, Collected Shorter Poems 1927-1957, 2ª ed. 2006, p. 269-273: “Of course they called on God, but he went his way / down among the lost people like Dante, down / to the stinking fosse where the injured / lead the ugly life of the rejected, […].”